sábado, 27 de agosto de 2011

Los piratas más peligrosos de la historia (PARTE 1)

Muchas veces los piratas son vistos de manera simpática, tanto por las películas como por las leyendas. La realidad dista mucho de la ficción: muchos eran violentos, sanguinarios, esclavizadores...

El pirata francés Francois l'Olonnais odiaba con crudeza a los españoles. En sus primeros años de pillaje, l'Olonnais fue atacado y casi muerto por invasores españoles; y en vez de abandonar su nueva vida decidió seguir siendo un pirata, pero con una predilección por los barcos y botines españoles. Tanto, que luego de tomar posesión de un buque español, asesinó a todos los tripulantes menos a uno, a quien envió con un mensaje para las autoridades: "De aquí en adelante, jamás le daré cuartel (tendré piedad) a ningún español".

Una vez lograda cierta reputación, l'Olonnais reclutó una flota de 8 naves y cientos de hombres para aterrorizar la costa de Sudamérica, asediando ciudades españolas, capturando barcos del tesoro español y más. Hasta que su suerte cambió y fue emboscado en la costa venezolana por soldados españoles. Increíblemente logró escapar (el resto de su flota no) capturando en el camino algunos españoles rezagados. Sin embargo el peligro no había terminado, puesto que l'Olonnais y los pocos sobrevivientes que estaban con él no sabían cómo escapar sin caer en las garras españolas.

Fue entonces cuando sucedió algo abominable. Lo que sigue es un relato del médico de a bordo: "el Olonés ordenó que lo amarraran a un árbol y, cuando sus hombres se hubieron apresurado a cumplir esta orden, él de un tirón separó sobre el pecho del prisionero su casaca, y luego extrajo su cuchillo y le asentó un descomunal tajo que le desgarró la carne. La sangre brotó en seguida, pero esto no conmovió al Olonés. Con la ferocidad que le daba su odio a los españoles, introdujo la mano en la herida del prisionero y le arrancó el corazón, que ofreció a uno de sus propios hombres. Éste se lo comió crudo, con la carne aún palpitante."

El pirata observó al resto de los prisioneros y les dijo: "Voy a servirlos a todos de la misma forma si no me muestran el camino de huida".

Otro recordado 'lobo de mar' fue Jean Lafitte, un pirata considerado "honesto". Cuenta la historia que comandó un ataque a Louisiana en el que capturó algunas naves y un buen botín de oro, con el cual ingresó a New Orleans (donde era considerado un héroe). Con lo poco que le quedaba, el gobernador de Louisiana ofreció 300 dólares por su captura. Lafitte, en un gesto de poder, le respondió ofreciendo 1000 dólares por la caza del gobernador.

Las autoridades y los medios de entonces (primera mitad del siglo XIX) pintaban a Lafitte como un "cerebro maligno y asesino en masa". Su reputación llegó a oídos del rey Jorge III de Inglaterra quien le envió una carta prometiéndole ciudadanía y tierras si se unía a su bando. Claro que si rehusaba el ofrecimiento la armada inglesa se encargaría de él.

Lafitte pidió un tiempo para considerar la propuesta y fue corriendo a New Orleans para avisarle a los estadounidenses que "los ingleses están viniendo".

El pirata guardaba un amor especial por el país en crecimiento y le había dado estrictas órdenes a sus subordinados de nunca atacar un barco con bandera estadounidense.

EEUU no sólo no prestó atención a las advertencias del marino, sino que lo encerró junto con su tripulación.

Más adelante, cuando Andrew Jackson asumió la presidencia, liberaron a Lafitte con una condición: que ayudase en la próxima invasión. Gracias a la ayuda del pirata y los suyos, New Orleans no fue tomada por los británicos, lo que hubiese sido un golpe estratégico enorme.

El capitán Benjamin Hornigold fue, nada más y nada menos, que el mentor del famoso pirata Barbanegra. Empezó su carrera de pillajes con una pequeña flota de canoas en las Bahamas. Unos años después poseía una tremenda flota de 30 buques armados.

Su poderío era tan grande que robarles a los barcos mercantes era una cuestión de "coser y cantar". Como ejemplo, en Honduras Hornigold abordó un barco mercante del cual sólo robó los sombreros de todos los tripulantes. Según explicó a la asombrada tripulación, su gente había perdido los suyos luego de una noche de "excesos".

Ese no fue el único incidente. En otra de sus capturas, se apropió de "un poco de ron, un poco de azúcar, pólvora y un vaso".

Sin embargo, la tripulación de Hornigold no compartía su particular teoría del saqueo y eventualmente lo depusieron como capitán, llevándose Barbanegra gran parte de su flota y sus hombres.

En 1717 obtuvo un perdón real y se convirtió en un cazador de piratas bajo las órdenes del imperio inglés.

Murió dos años después, cuando un huracán lo sorprendió entre New Providence y México. El lugar exacto del naufragio sigue siendo desconocido.

Fonte: http://www.eldia.com.ar/edis/20110821/los-piratas-mas-peligrosos-historia-20110821190918.htm (22/08/2011)

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