quarta-feira, 22 de setembro de 2010

Los últimos 'tesoros' del Mediterráneo.

Hugo Sáenz | Palma

Hay una nueva clase de 'piratas' que no lleva espada, garfio ni parche. Tampoco pasa la mayor parte de su vida en el mar ni se gana la vida asaltando buques, al menos como se hacía hace 500 años, a cañonazo limpio. Ellos se sirven de aletas, trajes de neopreno, potentes linternas y botellas de oxígeno para hacer lo que más les gusta: sumergirse en las profundidades del Mar Mediterráneo en busca de pecios de otra época hundidos.

Con una extensión de 2,5 millones de kilómetros cuadrados, millones de personas se bañan cada año en sus aguas ajenas a los tesoros que yacen escondidos en sus profundidades, algunos de ellos sumergidos desde hace centenares de años. Testigo de innumerables batallas y naufragios, el mar Mediterráneo 'esconde' cientos de buques hundidos, ya que España es el país con el patrimonio más valioso del mundo, sobre todo en la zona de Baleares. No obstante, países como Italia y Croacia también atesoran en sus aguas un gran patrimonio.

Unos por ocio, otros por trabajo y otros con fines no tan lúdicos, pero todos ellos cautivados por el inmenso patrimonio histórico oculto bajo las aguas. Estos 'piratas' del siglo XXI dejan de lado su otrora inseparable botella de ron y se sirven de los avances tecnológicos para sumergirse en el mar en busca de buques de otra época, testigos directos de civilizaciones pasadas, y algunos todavía con valiosos objetos en su interior.

Pese a que algunos de los buques hundidos llevan muchos años en el fondo del mar, sus cargamentos de mercancías se conservan perfectamente gracias a la sal del agua, lo que los hace especialmente atractivos. El hallazgo más antiguo en aguas baleares fue el de un buque de la época griega, hundido, según los investigadores, en el año 2.500 antes de Cristo. La mayoría de pecios se encuentra en Mallorca y, contrariamente a lo que se pueda pensar en un principio, muchos de los naufragios históricos se debieron a accidentes marítimos, no a batallas navales.
La figura del saqueador submarino

No obstante, hay que diferenciar entre quienes bucean entre los buques por hobby (turismo y excursiones) y quienes lo hacen con ánimo lucrativo, para expoliar porque, tal y como explica el arqueólogo Ferrán Tarongí, son dos conceptos muy diferentes. De la misma opinión es Óscar Espinasa, experto de la Fundación Mar Balear, quien opina que últimamente "se ha puesto muy de moda bucear en un barco". Y también distingue: "Hay quien lo hace a nivel recreativo y quien se dedica a expoliar".

El segundo grupo es el que más preocupa a los arqueólogos e investigadores. De hecho, Tarongí asegura que cada año en primavera y verano llegan sin falta estos "saqueadores marinos dispuestos a expoliar los pecios hundidos en Baleares". Pese a que no existe un registro oficial de buques, algunas fuentes sitúan la cifra en más de mil, aunque Espinasa no cree que sean tantos, "más de cien seguro pero no creo que haya más de mil". No obstante, los que se han excavado de manera oficial- se pueden contar con los dedos de las manos.

Según Tarongí, a lo largo de los años, las profundidades marinas han sufrido "un expolio continuo de innumerables piezas para su venta en el mercado negro o en casas de subastas". Equipados con material especializado para realizar los expolios, mientras la Justicia y las instituciones miran hacia otro lado –alegan que el mar es muy grande como para controlarlo todo- ellos realizan su particular agosto . Luego es fácil encontrar algunas de las piezas expoliadas en subastas por Internet. Otras fuentes consultadas apuntan incluso a personal de la administración como brazo ejecutor del expolio en ocasiones.

La dificultad de condenar y multar a los expoliadores
Desde la Fundación Mar Balear se hace hincapié en la dificultad de capturar a estos saqueadores ya que para poder sancionarlos, tendrían que ser sorprendidos con las manos en la masa. Se han dado ya muchos casos en los que los presuntos expoliadores aseguran que los objetos con los que son sorprendidos son fruto de una herencia o donaciones de sus antepasados, ante lo que la Justicia poco puede hacer.

Sin embargo, hace pocas fechas, tuvo lugar un juicio en Mallorca a dos jóvenes por extraer piezas arqueológicas de yacimientos submarinos. Los sospechosos, de 29 y 30 años y uno de ellos marino de profesión, tenían en casa multitud de piezas de gran valor, y alegaron que las ánforas y vasijas pertenecieron a sus abuelos, que eran marinos, por lo que será muy difícil demostrar su culpabilidad.

Tras la exposición de pruebas y las alegaciones de los abogados, la fiscalía y la acusación particular (en representación del Consell de Mallorca) pidieron sendas penas de dos años de prisión para los dos imputados al considerarles responsables de un delito contra el patrimonio histórico.

Legalmente, expoliar piezas históricas conlleva penas de cárcel de uno a tres años pero es muy raro que llegue a haber una condena. Tampoco se registran muchas multas administrativas, en este caso competencia del Consell de Mallorca, que pueden llegar a los 600.000 euros según la Ley de Patrimonio de Baleares.

La posible solución al problema
Aunque la solución es difícil, Tarongí propone crear una campaña de concienciación acerca del patrimonio histórico, trabajar codo con codo con la gente que se mueve en el mar y lo conoce y una mayor determinación en la persecución del delito. Espinasa también es de la misma opinión y lamenta que "nunca haya ninguna condena ni multas a nadie".

No obstante, tal y como destacan desde la Fundación Mar Balear, "cada vez hay menos patrimonio bajo el mar, está todo expoliado, ahora los buceadores tienen que bajar a 80 o 100 metros de profundidad para saquear algún buque ya que a menor profundidad ya no queda nada".

Desde el Consell de Mallorca expresan la necesidad de crear cartas subacuáticas, documentos que servirán para que los cuerpos de seguridad conozcan los lugares susceptibles de expolio e incluso para prohibir el buceo en determinadas zonas.

Fonte: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/09/18/baleares/1284826794.html (19/09/2010)

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