domingo, 27 de fevereiro de 2011

Los piratas tiñen de sangre el Índico al asesinar a 4 estadounidenses

Asesinan a cuatro turistas estadounidenses secuestrados el viernes en su yate.La ONU estudia un plan para erradicar la piratería que incluye construir cárceles y tribunales en el norte de Somalia.

Por Silvia Martínez

La situación en el océano Índico se ha vuelto insostenible para todas aquellas personas que osan cruzar este mar, infectado de piratas. Prueba de la peligrosidad de los corsarios somalíes es el asesinato a tiros ayer de cuatro estadounidenses, secuestrados el pasado viernes cuando navegaban en un yate frente a las costas de Omán.

Para Jack Lang, asesor especial desde agosto pasado del secretario general de la ONU para la piratería en Somalia, si la comunidad internacional quiere erradicar este fenómeno "es urgente actuar" dada "extrema gravedad" y su "creciente" dimensión. "No hay día que pasa sin que ocurran ataques, cada vez más violentos, y cometidos por piratas mejor equipados, armados e informados".

Este es el oscuro panorama que dibujó ayer Lang sobre un fenómeno que han sentido y vivido de forma especialmente dramática los arrantzales vascos que faenan en la zona. Ayer fueron Jean y Scott Adam, que iniciaron en diciembre de 2004 un viaje alrededor del mundo, y dos amigos, Phyllis Mackay y Rob Riggle, quienes se toparon con su peor destino. Los piratas tomaron el control de su embarcación cuando navegaban a 240 millas de la costa de Omán y aunque la Marina estadounidense desplegó cuatro barcos de guerra para intentar liberarlos, previo intento de solución negociada, su rescate terminó a tiros y con los cuatro viajeros muertos.

Según fuentes del Pentágono, cuando los militares abordaron la embarcación descubrieron que habían sido ejecutados. En el enfrentamiento murieron además dos piratas y otros 13 fueron capturados. "Tras responder a los disparos, llegar y abordar el Quest, las fuerzas descubrieron a los cuatro rehenes que habían sido abatidos por los captores. Pese a que se dieron pasos inmediatos para prestarles ayuda, los cuatro murieron por las heridas sufridas", confirmaron ayer a través de un comunicado.

Precisamente para evitar situaciones como esta, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon dio un mandato hace ya siete meses a Lang para que elabore un plan con el que erradicar la piratería en Somalia. Este experto en Derecho Marítimo francés presentó sus conclusiones ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el pasado 25 de enero y ayer lo hizo ante los embajadores del Comité Político y de Seguridad de la Unión Europea.

Su propuesta, "somalizar la respuesta" y que la comunidad internacional elabore un plan en concertación con las autoridades locales que incluya ayudas socioeconómicos y medidas jurídicas y penitenciarias. Lang confía en que el Consejo de Seguridad aprobará en el plazo de "dos o tres semanas" una resolución "clara, concreta, determinada y que ofrezca un nuevo marco" para luchar contra la piratería.

El enviado de Ban Ki-moon propone atacar la raíz del problema y actuar con urgencia sobre dos frentes en una estrategia global y multidimensional. El primero, el desarrollo socioeconómico de las dos regiones del norte de Somalia, Somalilandia y Puntlandia, con nuevas perspectivas de trabajo para las personas que allí viven y dando prioridad a los sectores con más futuro como la pesca, las exportaciones de materias primas o el comercio.

"Ahora hay una dinámica favorable a la piratería; lo que hay que hacer es que haya una dinámica a favor del desarrollo", explicaba. Paralelamente, propone restaurar la presencia policial en la zona y reforzar las capacidades del Estado para perseguir los flujos financieros, descubrir a quienes se lucran y paralizar sus acciones con sanciones del Consejo de Seguridad.

Cárceles El segundo eje debe centrarse en la represión. En este terreno, aboga por construir a corto plazo y en etapas varias cárceles con capacidad para acoger a 150 prisioneros, que contarían con una oficina permanente de Naciones Unidas y un control exterior para garantizar que se respetan los derechos fundamentales. Asimismo, apuesta por formar jueces y crear un nuevo entramado judicial compuesto de dos tribunales especializados en juzgar casos de piratería a ubicarse en Puntlandia y Somalilandia y un tercero, extraterritorial pero bajo jurisdicción somalí, que tendría su sede en la capital de Tanzania y que en el futuro se podría trasladar a Mogadiscio, capital somalí.

"Si queremos vencer a la piratería tenemos que actuar rápido. Es necesario que en los próximos meses se construyan centros penitenciarios y tribunales con jueces de la diáspora", advirtió ayer sobre un plan represivo cuyo coste cifró en 25 millones de dólares durante los próximos tres años, frente a los 7.000 millones de dólares que cuesta anualmente la piratería. Y es que de perpetuarse este fenómeno, concentrado en el norte del país, existe un riesgo añadido de que se vincule con otro fenómeno como es el del terrorismo islamista, con especial presencia en el centro y sur de Somalia.

Mientras llega esta estrategia, Lang valoró positivamente el compromiso asumido por países como Holanda o Kenia de juzgar en su territorio a los piratas capturados, aunque ni los rehenes secuestrados ni el navío que realice la detención sea de nacionalidad holandesa. Un ejemplo que en su opinión deberían seguir otros países. Y es que pese al despliegue de medios aeronavales en la zona, "lo más descorazonador es que nueve de cada diez piratas interceptados son puestos en libertad sin ser juzgados" y "como no hay una jurisdicción los piratas actúan con un sentimiento de impunidad", alertaba tras entrevistarse con representantes de 50 países, organizaciones internacionales, empresas e institutos de investigación.

Actualmente, los piratas mantienen secuestrados a unas 800 personas y 30 navíos aunque en los últimos dos años han capturado ya cerca de 2.000 personas. Una situación que según alerto ayer Lang solo "empeorara con el tiempo". El experto francés también admitió que aunque "se dupliquen los medios" es imposible llegar a controlar una zona marítima con una extensión que duplica también a la del continente europeo.

Aún así, Lang insistió en que la misión Atalanta debe permanecer en la zona, disponer de más medios aéreos y ver ampliada su capacidad de acción para que pueda recuperar también navíos secuestrados en alta mar. "La idea es que las fuerzas navales puedan eventualmente dedicarse a la captura y la recuperación en alta mar de buques secuestrados", explicó.

Lang admitió, no obstante, que no son "operaciones simples" dado el riesgo que corren los rehenes y como muestra puso el ejemplo de un barco coreano rescatado por fuerzas de su país que se saldó también con la muerte de varios tripulantes.

Fonte: http://www.deia.com/2011/02/23/sociedad/los-piratas-tinen-de-sangre-el-indico (23/02/2011)

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